martes, 28 de octubre de 2008

LA PLAYA


Estoy recordando... si, una noche de verano, cerca
de la playa donde nos conocimos, hacía un año
que no nos veíamos y... la verdad, durante ese
tiempo solo heché de menos de tí tu forma de
amarme, mejor dicho, tu forma de hacer sexo,
caminabamos acompañados, y de pronto,
nuestras miradas se cruzaron, mi estomago
se contrajo y noté en tus ojos como el deseo te
invadia, uf, (pensé que no volveríamos a follar
juntos nunca más), pero sin decirnos nada, nos
marchamos cada uno por nuestro camino,
esa noche coincidimos en el paseo donde
soliamos quedar hace tiempo, nos paramos
frente a frente, mirandonos a los ojos, como
retandonos... tu abriste la boca para decir algo
y en ese momento me lancé sobre tus labios y,
con un beso, lleno de lujuria...
te callé, me abrazaste como un naufrago que
encuentra tierra al fin, y empujandonos hacía
las dunas fuiste metiendo tus manos bajo mi
ropa mientras nuestras bocas se restregaban
ardiendo de deseo, mis manos, tus manos y
toda nuestra piel intentaban mezclarse,
nuestras salibas eran una sola y así, llegamos
bajo la palmera que tantas veces nos había visto
gozar bajo la luna, torpe pero acertadamente
nos quitamos toda la ropa que nos vestia,
me empujaste sobre la arena fina de aquel
oasis fresco y oscuro, te tendiste sobre mí para
pegar tu pecho al mío , sentí el contacto duro
de tu pene entre mis piernas, las cerré para
presionarlo entre mis muslos y sentí como un
escalofrío te recorría haciendote poner la piel
de gallina, mientras mi sexo se excitaba
recordando como lo hacías, pretendí retardar
el momento de sentirme penetrada, más mi
libido subia y subia no dejandome pensar en
otra cosa que en sentirme poseida, ensartada y
llena por tu verga escandalosamente dura y
rigida, así pues, te hice rodar sobre tu costado
dejandote boca arriba y me levanté para
contemplar como tu sexo estaba totalmente
erecto, como tu glande brillaba duro, bajo el
rayo de luna que se colaba entre las palmeras,
abrí mis piernas y me coloqué a horcajadas sobre
tu cintura, luego fuí bajando poco a poco,
lentamente hasta rozar tu glande con mi vello
púbico, mis labios dolian de deseo, y tu, en un
momento levantaste tus caderas exhibiendo tu
arma, invitandome a tomarla, así bajé hasta
sentarme sobre ella, sintiendo como cada
milimetro de su piel iba rozando las paredes
mojadas de mi vagina ardiente, comenzamos
a bailar la danza del sexo en todo su amplio
significado, nuestras bocas solamente se
dedicaban a besar, morder, chupar... ni una sola
palabra, no podíamos permitir que la voz
rompiera el deseo, nos amamos durante horas,
de todas las posturas posibles, terminabamos
y volviamos a comenzar, acariciandonos y
frotando nuestros cuerpos sin parar, parecía que
nunca calmariamos nuestra calentura.
Al fin, en un espasmo brutal, nuestros cuerpos
parecieron quedar unidos de por vida, con un
empujón indescriptible, sentí como te vaciabas
dentro de mi, a la vez que mi espalda se doblaba
sintiendo un orgasmo increible en todo mi
cuerpo, me temblaba todo, todo, todo...
nos quedamos quietos, durante un tiempo.
indefinido, con los ojos cerrados, sin pensar
siquiera, luego, poco a poco fuimos relajando
nuestros cuerpos a la vez que nos soltabamos y
nuestros ojos comenzaba a abrirse, nos miramos,
esta vez creo que con amor, y entonces surgieron
las palabras:
<>
al unisono, salieron de nuestras bocas,
y acercando nuestros labios no besamos por
primera vez con amor, con ternura.

Sentir... tus sentidos,
esparciendose en mis manos,
escuchar... tus gemidos,
plenos de placer... insospechados.
Observar... tu rostro ,
contraido de gozo ante tu orgasmo.
Amor, amor, me llenas el alma,
me enervas el alma
con tu entrega enamorada,
con tus latidos,
de cansancio abandonado.
Tus ojos,
llenos de amor,
aún cerrados.
Me llenas el alma
abandonandote a mis manos,
me llenas la vida
cuando siento...
tu cuerpo entregado.
Mi amor, mi amor, mi alma,
mi dueño, mi pecado.
Mi amante dormido,enamorado,
mi hombre...
entre mis manos derramado.