Nunca imaginé sentir el blanco tan lívido y gélido, tan vacuo, tan desierto como hoy, pero aún así... tú fuiste mi blanco y yo el tuyo para escenificar el sinpecado de nuestro pecado ¡divino pecado! donde no quiero que exista el negro... no quiero... sólo deseo amarte como siempre, sin fronteras, sin límites, sin tabúes... como antes, como nunca, como yo y como tu
miércoles, 23 de octubre de 2013
Nunca imaginé sentir el blanco tan lívido y gélido, tan vacuo, tan desierto como hoy, pero aún así... tú fuiste mi blanco y yo el tuyo para escenificar el sinpecado de nuestro pecado ¡divino pecado! donde no quiero que exista el negro... no quiero... sólo deseo amarte como siempre, sin fronteras, sin límites, sin tabúes... como antes, como nunca, como yo y como tu
martes, 19 de enero de 2010
EL SER HUMANO

En una casa había una mujer esperando a un hombre, le esperaba haciendo la comida que quería ofrecerle al medio día, siempre procurando hacer las cosas que a el le gustaban (era una cocinera maravillosa). Al llegar el, le recibía con un beso inmenso, lleno de amor, pasión, entrega, excitación, provocación y dulzura, quería notar el efecto que causaban sus besos, sentirle entregado, deseoso y creciendo. Se pegaba mucho a su cuerpo para notarle y cuando lo sentía.... con un poco de picardía le preguntaba ¿has desayunado? preparándole una taza de café descafeinado con leche y pastas, bollos, o lo que creía que le gustaba, vivía para el..
Se sentaban en un sillón, frente a la televisión en donde había una mesa baja y se ponían a degustar lo que ella había preparado, ella no tomaba mucho ya que se alimentaba con verle comer a él.
A veces ella se ponía una falda que dejaba ver sus piernas, que el miraba de reojo, como disimulando y ella, que se daba cuenta, empezaba a acomodarse para que, apoyándose en el reposabrazos del tresillo, pudiera estar frente a él y como sin querer sus rodillas se empezaban a separar y a moverse. La tela de su blusa, jersey o camiseta siempre era lo suficientemente fina como para que se notaran perfectamente como dos botoncitos sobresalían desafiantes.
Ella hablaba de cosas, de muchas cosas, pero se daba cuenta de que los ojos de el iban de su cara a su escote y bajando recorría, disimuladamente todo su cuerpo, entonces se acomodaba más y dejaba ver ya no sólo sus rodillas sino sus muslos.
En su cara se dibujaba una sonrisa triunfante, el estaba nervioso y al mirarle a los ojos el desviaba la vista de donde la tenía, disimulando. Pero entonces se dio cuenta de que si el notaba que los ojos de ella se posaban en la parte del cuerpo de él, que el procuraba disimular ya que su excitación era patente, se excitaba aún más y más patente se veía a través de la tela de su pantalón.
El trataba de disimular, a toda costa, la enorme excitación que le producían los deliciosos, dulces y suaves intentos de provocación que ella le ofrecía, por el miedo a volver a escuchar una frase, que tantas veces había tenido que aguantar; "SIEMPRE ESTÁS PENSANDO EN LO MISMO" Frase que le había dicho a el la mujer que antes había participado en su vida.
Todavía recuerda la primera vez que, sentados en el sillón, ella, no solo le daba el pié para que el se desatara y la brindara toda su fogosidad, todas las palabras implícitas en cada caricia, todos los "te quiero" mudos pero que a el le parecían la manera muy suya y única, esas frases que seguramente otros hombres la hubieran podido decir, la manera de la que ella podría recordarle a el como único portavoz de las declaraciones continuas de sus sentimientos, no se sentía capar de verbalizar sus pensamientos sin caer en la vulgaridad o, lo que es peor, sin ser todo lo original y único.
Cuando la temperatura de sus pasiones crecía y crecía como consecuencia de la permisividad que ella le demostraba en cada beso, en cada caricia, cuando ella tomó su mano y la posó en su pecho, cuando sintió el calor de sus dedos acariciando la suave firmeza ofrecida, en la guerra incruenta mantenida por las lenguas de ambos intentando conquistar la suavidad de ambas bocas, el gemido surgido, sin remedio, del pecho de ella fue la invitación no verbal a más, fue como si un grito sordo estallara en el cielo de su pasión, fue el "SOY TUYA, TOMAMÉ" más dulce jamás dicho por nadie. Sus manos fueron más atrevidas, se sentía el rey del universo, recibía el enorme óvolo de su aceptación; le ayudaba a buscar, por debajo de la tela, la suave piel de sus pechos agitados, sentirse triunfante al notar sus cimas crecer y clavarse en la palma de su mano, pero...... ¡SI TENGO DOS MANOS! pensó el, así, mientras una sentía el creciente agitamiento como respuesta a sus caricias, la otra empezó a bajar para recorrer todo su ser intentando dejar un reguero de fuego y deseo en su camino. Su corazón latía desbocado, sus frenos se quemaron, pero cuando llegó a los alrededores venusianos, volvieron a surgir los temores, temores que se disiparon al ver como ella separaba despacio sus defensas para ofrecerle el camino franco hacia su destino.
Posó, por encima de su ropa, la palma de la mano en el bosque encantado, para sentir y ofrecer, para buscar y provocar, pero lo que encontró fue más de lo buscado e imaginado, sintió la cálida humedad de una ropa..... Ya no pudo más, ya no necesitaba más, ya se sentía autorizado a todo, ya buscó directamente el contacto con la piel de su deseo, ya sintió como sus dedos se ensortijaban con los rizos del bosque encantado y encontró la gruta suave y acalorada de la que nacía el manantial de su deseo.
Como por encanto, uno de sus dedos desapareció, ella era un puro gemido, gemidos que fueron convirtiéndose en gritos apasionados, gritos que eran la necesidad de tomar aire, aire que necesitaba para los temblores incontrolables de todo su ser.
Las manos de ella no encontraban donde agarrarse, donde asir lo inalcanzable, donde ponerlas para acallar sus gritos y gemidos, se tapaban la boca pero también tenían que agarrar el aire, era una eternidad maravillosa, era un paréntesis en la vida y como por arte de magia, el manantial se desbordó inundando la mano invasora regalándole el grito de placer, alegría y entrega mas inmenso del mundo.
¡Qué verdad es eso de.... después de la tempestad viene la calma!
Eso pensó él y nada más lejos de la realidad. Ella se incorporó, lo miró con unos ojos más que sonrientes, con una expresión en su rostro tal que la nació una sonrisa entre pícara, alegre, retadora y deseosa. Posó su mano en lo indisimulable del cuerpo de el, acercando su cara a la de él, le dijo sin palabras; ahora me toca a mi ¡TE VAS A ENTERAR!
Sin más, empezó a recorrer con sus labios todo su rostro, su cuello, su pecho hasta que se detuvo en la especie de tienda de campaña india que el poseía.
En el camino que fué recorriendo hasta detenerse en esa especie de tienda de campaña india, fué dejando un reguero de fuego, escalofrios, sensaciones y sentimientos, ella quería devolverle todo el placer que había sentido, todo el amor, dulzura, ternura y deseo que había recibido. En sus labios se empezó a dibujar una sonrisa triunfante al notar como el mastil de esa tienda india respondia a las caricias exploradoras que ella le brindaba, por eso decidió eliminar la barrera defensiva de la tela de su pantalón para sentir entre sus dedos la tersa y suave piel de su masculinidad, quería verle derrotado como ella había sido derrotada antes.La trabilla del cinturón se le resistio pero la eliminó, así como la cremallera defensora del destino que buscaba con nerviosismo y cuando, ante sus ojos se presentó en toda su grandeza el resultado de sus caricias antes hechas, notó como al tomarlo entre sus manos un calor la llegó hasta su propio deseo, deseo que volvió a inundarse para facilitar la invasión de lo que tenía rodeado con sus dedos, lo notaba duro, terso y palpitante, porque temblaba y palpitaba como respuesta a sus caricias directas. Empezó a bajar la piel poniendo al descubierto una cabeza brillante y húmeda, dura y tersa, la miró como extasiada y sintió la necesidad de besarla.Cuando el sintió la suave piel de sus labios en su cima excitada, una especie de escalofrio le recorrió todo el cuerpo fué como si hubiera descubierto el mundo pero, cuando la atrevida punta de la lengua de ella empezó a pasar por la conjunción de su cima y la piel guardiana de su dureza palpitante, el supo que no solo estaba dispuesto a dar sino que empezó a desear recibir, sus ojos se abrieron asombrados, sus manos se aferraron a la tela del sofá, su cuerpo se tensó como cuerda de guitarra vibrando por ser tocada, rasgada, punteada y acariciada, sus caderas se elevaron sin querer y la consecuencia de todo esto fué que toda la cima tersa, dura, brillante y palpitante se introdujo el la boca de ella. De la boca de el, se escapó un ¡¡¡¡DIOS!!!! que atronó en toda la habitación y ella empezó a jugar al arrepentimiento, es decir, abarcó con su mano la base y chupando a la invasora de su boca, hizo como si se arrepintiera y la sacó dejándola libre, pero cuando sus labios volvieron a besar la pequeña boquita que el tenia en la cima, la miró y vió como una gotita transparente emanó; triunfante volvió a meterla en su boca repitiendolo una y otra vez como si estuviera diciendo.... ¿lo chupo?.... ¡SIII!.... NO, MEJOR NO..... BUENO.... SI..... NO, NO LO HAGO..... SI.... SI LO HAGO. En cada arrepentimiento y decisión ella notaba como el abandono se instauraba en el. El juego lo repetia una y otra vez, pero más rápidamente, mas deprisa cada vez, mas, mas, mas..... hasta que ya no pudo más.El tomó la cabeza de ella, la levantó y en un movimiento lleno de fuerza, pasión, deseo, excitación, lujuria y desenfreno, la tumbó en el sofá, separó sus piernas y poniendose entre ellas invadió de un solo golpe su gruta inundada hasta que el bosque encantado, que antes había ensortijado sus dedos, se enredó con los rizos de su deseo al chocar bosque y rizos en ese deseo de invasión que a el le poseyó. Ahora era el quien jugaba al arrepentimiento, entrando y saliendo de ella con fuerza apasionada, el quería notar el final de ella en la cima de su deseo y en cada arremetida los pechos de ella bailaban a su compás, los gemidos de ella seguian el ritmo, ahora la boca de ella era como la de un pez fuera del agua, se bebía el aire a bocanadas, los ojos de ella se abrian y cerraban de la misma manera que su boca buscando el aire que parecia faltarla..... hasta que dos gritos surgieron de sus bocas y dos manantiales se desbordaron. El de ella inundó los rizos y el de el chocó con el final de ella, llenandola y haciéndola sentir como ese desbordamiento hacía que sus muslos notaran deslizarse las gotas calientes y casi abrasadoras que salían de su cueva inundada de pasión.Se sentaban en un sillón, frente a la televisión en donde había una mesa baja y se ponían a degustar lo que ella había preparado, ella no tomaba mucho ya que se alimentaba con verle comer a él.
A veces ella se ponía una falda que dejaba ver sus piernas, que el miraba de reojo, como disimulando y ella, que se daba cuenta, empezaba a acomodarse para que, apoyándose en el reposabrazos del tresillo, pudiera estar frente a él y como sin querer sus rodillas se empezaban a separar y a moverse. La tela de su blusa, jersey o camiseta siempre era lo suficientemente fina como para que se notaran perfectamente como dos botoncitos sobresalían desafiantes.
Ella hablaba de cosas, de muchas cosas, pero se daba cuenta de que los ojos de el iban de su cara a su escote y bajando recorría, disimuladamente todo su cuerpo, entonces se acomodaba más y dejaba ver ya no sólo sus rodillas sino sus muslos.
En su cara se dibujaba una sonrisa triunfante, el estaba nervioso y al mirarle a los ojos el desviaba la vista de donde la tenía, disimulando. Pero entonces se dio cuenta de que si el notaba que los ojos de ella se posaban en la parte del cuerpo de él, que el procuraba disimular ya que su excitación era patente, se excitaba aún más y más patente se veía a través de la tela de su pantalón.
El trataba de disimular, a toda costa, la enorme excitación que le producían los deliciosos, dulces y suaves intentos de provocación que ella le ofrecía, por el miedo a volver a escuchar una frase, que tantas veces había tenido que aguantar; "SIEMPRE ESTÁS PENSANDO EN LO MISMO" Frase que le había dicho a el la mujer que antes había participado en su vida.
Todavía recuerda la primera vez que, sentados en el sillón, ella, no solo le daba el pié para que el se desatara y la brindara toda su fogosidad, todas las palabras implícitas en cada caricia, todos los "te quiero" mudos pero que a el le parecían la manera muy suya y única, esas frases que seguramente otros hombres la hubieran podido decir, la manera de la que ella podría recordarle a el como único portavoz de las declaraciones continuas de sus sentimientos, no se sentía capar de verbalizar sus pensamientos sin caer en la vulgaridad o, lo que es peor, sin ser todo lo original y único.
Cuando la temperatura de sus pasiones crecía y crecía como consecuencia de la permisividad que ella le demostraba en cada beso, en cada caricia, cuando ella tomó su mano y la posó en su pecho, cuando sintió el calor de sus dedos acariciando la suave firmeza ofrecida, en la guerra incruenta mantenida por las lenguas de ambos intentando conquistar la suavidad de ambas bocas, el gemido surgido, sin remedio, del pecho de ella fue la invitación no verbal a más, fue como si un grito sordo estallara en el cielo de su pasión, fue el "SOY TUYA, TOMAMÉ" más dulce jamás dicho por nadie. Sus manos fueron más atrevidas, se sentía el rey del universo, recibía el enorme óvolo de su aceptación; le ayudaba a buscar, por debajo de la tela, la suave piel de sus pechos agitados, sentirse triunfante al notar sus cimas crecer y clavarse en la palma de su mano, pero...... ¡SI TENGO DOS MANOS! pensó el, así, mientras una sentía el creciente agitamiento como respuesta a sus caricias, la otra empezó a bajar para recorrer todo su ser intentando dejar un reguero de fuego y deseo en su camino. Su corazón latía desbocado, sus frenos se quemaron, pero cuando llegó a los alrededores venusianos, volvieron a surgir los temores, temores que se disiparon al ver como ella separaba despacio sus defensas para ofrecerle el camino franco hacia su destino.
Posó, por encima de su ropa, la palma de la mano en el bosque encantado, para sentir y ofrecer, para buscar y provocar, pero lo que encontró fue más de lo buscado e imaginado, sintió la cálida humedad de una ropa..... Ya no pudo más, ya no necesitaba más, ya se sentía autorizado a todo, ya buscó directamente el contacto con la piel de su deseo, ya sintió como sus dedos se ensortijaban con los rizos del bosque encantado y encontró la gruta suave y acalorada de la que nacía el manantial de su deseo.
Como por encanto, uno de sus dedos desapareció, ella era un puro gemido, gemidos que fueron convirtiéndose en gritos apasionados, gritos que eran la necesidad de tomar aire, aire que necesitaba para los temblores incontrolables de todo su ser.
Las manos de ella no encontraban donde agarrarse, donde asir lo inalcanzable, donde ponerlas para acallar sus gritos y gemidos, se tapaban la boca pero también tenían que agarrar el aire, era una eternidad maravillosa, era un paréntesis en la vida y como por arte de magia, el manantial se desbordó inundando la mano invasora regalándole el grito de placer, alegría y entrega mas inmenso del mundo.
¡Qué verdad es eso de.... después de la tempestad viene la calma!
Eso pensó él y nada más lejos de la realidad. Ella se incorporó, lo miró con unos ojos más que sonrientes, con una expresión en su rostro tal que la nació una sonrisa entre pícara, alegre, retadora y deseosa. Posó su mano en lo indisimulable del cuerpo de el, acercando su cara a la de él, le dijo sin palabras; ahora me toca a mi ¡TE VAS A ENTERAR!
Sin más, empezó a recorrer con sus labios todo su rostro, su cuello, su pecho hasta que se detuvo en la especie de tienda de campaña india que el poseía.
Un día ella tuvo que ir a trabajar y le dejó su ordenador para que hiciera, mientras que la esperaba unas cosas que el necesitaba, según la dijo, se despidieron con un "te quiero" y un "volveré en cuanto pueda"El se puso frente a ese ordenador desconocido y buscó el Word para escribirla algo que la sorprendiera y al mismo tiempo excitara, quería provocarla con una declaración de amor nacida desde dentro de su corazón y su alma, abrió un archivo que le pareció que era lo que buscaba y se encontró con una conversación que ella había mantenido en un chat, el mismo chat por el que el hablaba con ella cuando no estaban juntos. El creia que era una de sus conversaciones y quiso recordar algunos momentos vividos entre ellos, pero......... no recordaba nada de lo que ahi estaba escrito, se dió cuenta de que esa conversación no la habían tenido y con asombro descubrió que hacía poco tiempo ella había mantenido una charla con otro hombre, que no conocía dado que se empezaron a presentar el uno al otro.La curiosidad y el asombro empezaron a animarle a seguir leyendo, cuanto más leía más disminuia la curiosidad y más aumentaba el asombro porque lo que en un principio parecía una conversación de dos desconocidos presentándose, fué, poco a poco, derivando hacia otros derroteros muy distintos con preguntas cada vez más provocadoras, por parte de ella. Cuando empezó a leer que ella le preguntaba donde vivia el, proponiéndole ir a verle para pasar la noche juntos, el hombre con quien estaba chateando la dijo que estaba casado y la preguntó ¿pero que hago con mi mujer? Ella insistió, se notaba que deseaba verle y lo que es peor, quería entregarse a el como fuera, el se negaba e incluso parecía atemorizado, miedoso, temeroso de algo, al ver como ella le proponia, implícitamente, follar con el, un perfecto desconocido que acababa de coincidir en un chat anónimo.Ella le provocaba con frases llenas de intención, quería conseguirle a toda costa y el se negaba una y otra vez, hasta que el decidió despedirse aduciendo que le llamaban, o algo parecido, con educación y ella le contestó con un "TU TE LO PIERDES" como ultimo intento de conseguir su propósito.
No daba crédito a lo que había leido ¡El amor de su vida intentando follar (que no hacer el amor) con un desconocido! que..... ¡si el hubiera accedido....!Poco a poco su cabeza se empezó a llenar de preguntas..... Si he encontrado esta conversación por casualidad ¿cuantas conversaciones más habría? ¿habrá conseguido su proposito con otros hombres? ¿cuantos? Ya le daba igual, con lo que había leido era suficiente. Sintió como si el mundo se derrumbara encima de el........ volvieron las preguntas, pero diferentes y únicas ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?.Sintió como si su pecho se negara a respirar, como si su corazón hubiera dejado de existir de tanto dolor, como si se hubieran clavado tantas dagas de filo cortante y acero templado como frases había leido dedicadas a otro hombre ¡Y ENCIMA DESCONOCIDO! ¡EL LA CONOCIÓ DE LA MISMA MANERA! y se sintió, no solo engañado y traicionado sino conquistado para ser mostrado como un trofeo más.... su cabeza era un hervidero.... ¡AHORA ENTIENDO PORQUE ME DIJO QUE NO ME ENAMORARA DE ELLA!.Tuvo la tentación de buscar más conversaciones, que estaba seguro que existian, pero decidió que ya era suficiente ¿para que más dolor?Cuando se dispuso a apagar ese maldito ordenador y marcharse de ahí, apareció ella.Lo que pasó despues, es imaginable. Tras muchas mentiras defensivas, por parte de ella, terminó reconociendo que era verdad, pero que había sido un error.
La auténtica verdad, la auténtica realidad es que, desde ese día todo cambió entre ellos.
No daba crédito a lo que había leido ¡El amor de su vida intentando follar (que no hacer el amor) con un desconocido! que..... ¡si el hubiera accedido....!Poco a poco su cabeza se empezó a llenar de preguntas..... Si he encontrado esta conversación por casualidad ¿cuantas conversaciones más habría? ¿habrá conseguido su proposito con otros hombres? ¿cuantos? Ya le daba igual, con lo que había leido era suficiente. Sintió como si el mundo se derrumbara encima de el........ volvieron las preguntas, pero diferentes y únicas ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué? ¿por qué?.Sintió como si su pecho se negara a respirar, como si su corazón hubiera dejado de existir de tanto dolor, como si se hubieran clavado tantas dagas de filo cortante y acero templado como frases había leido dedicadas a otro hombre ¡Y ENCIMA DESCONOCIDO! ¡EL LA CONOCIÓ DE LA MISMA MANERA! y se sintió, no solo engañado y traicionado sino conquistado para ser mostrado como un trofeo más.... su cabeza era un hervidero.... ¡AHORA ENTIENDO PORQUE ME DIJO QUE NO ME ENAMORARA DE ELLA!.Tuvo la tentación de buscar más conversaciones, que estaba seguro que existian, pero decidió que ya era suficiente ¿para que más dolor?Cuando se dispuso a apagar ese maldito ordenador y marcharse de ahí, apareció ella.Lo que pasó despues, es imaginable. Tras muchas mentiras defensivas, por parte de ella, terminó reconociendo que era verdad, pero que había sido un error.
La auténtica verdad, la auténtica realidad es que, desde ese día todo cambió entre ellos.
Ella se empeñaba en intentar convencerle, en un principio, de la equivocación en la que se había metido y por la que le juzgaba, le reprochaba incluso su falta de comprensión y el callaba, callaba por no querer discutir, por no querer pensar, por no querer herir y callaba, pero ya no era como antes, no podía ser como antes. No sólo fue el hecho de una simple conversación, más o menos atrevida. En su cabeza martilleaban sin cesar incógnitas; si me ha mentido ¿no es, en su foro interno, por haber deseado tener realmente una cita con aquel hombre? Si él no la hubiera rechazado ¿no hubiera ido a verle? Para su martirio sabía perfectamente la respuesta pero también sabía el resultado si la preguntaba; más mentiras ¡Que sencilla hubiera sido la verdad! Un simple “estaba aburrida y me entretuve jugando con uno de esos idiotas que se creen irresistibles, provocándole para saber hasta dónde llegaría” pero no fue así, la mejor defensa es un buen ataque, ataque resultante inducido por su interior, su sentido de culpa, su miedo a perderle. Esas mentiras realzaban más su convencimiento; si aquel desconocido hubiera aceptado, hubiera ido en su busca.
Desde ese día ya no le salían esos “te quiero” aquellos “te amo” los sinceros “te necesito” Se convirtió, el tantas veces gritado “te deseo” en un “te deseo porque te quiero, no al revés” le era imposible verbalizar sus pensamientos. En su mirada estaban escritos mil “te quiero”, en sus caricias incontables “te amo” en cada beso un “te necesito” rasgado y cada vez que sentía su cuerpo en el suyo, cuando llegaba a su final con su principio, cuatro metas conseguía, cuatro sílabas mudas ganadas, a pulso, con cada uno de sus suspiros “te-de-se-o” Era una lucha interna entablada en su universo de valores una guerra entre su cerebro y su corazón, entre su raciocinio y su sentimiento, una beligerancia abierta y frontal entre lo que debe y lo que quiere ¿debo hacer lo normal o es normal que haga lo que debo? Es que me gusta mirarla ¿no será mi corazón quien quiere ver? Pero es que me siento atraído cuando mis ojos se fijan en el nacimiento de mis montañas preferidas, mi imaginación vuela junto con mis recuerdos cuando se sienta provocadoramente frente a mí y mis dedos nerviosamente se agitan disimuladamente para volver a sentir la suave piel de su ser ¿no será mi deseo quien quiere tocar? ¡Quiero llenarla de mí! Y cerrando sus ojos grita silenciosamente a su Pepito Grillo ¡Cierra los tuyos!
Un día, cuando estaba guerreando consigo mismo, una frase le liberó de su autismo liberador; Como desearía tener un hijo tuyo, escuchó. Abrió los ojos y se encontró con una sonrisa feliz, soñadora ¿te imaginas? Un pequeñín como tú, con tus ojos, tu sonrisa, me haría compañía cuando no estés conmigo. La cara de asombro de él era tan palpable, entre incredulidad, miedo e incluso humor, como un resorte imposible de haber sido planeado contestó; ¿y si es una pequeñina? Una carcajada salió de ambas gargantas que dio como resultado un beso profundo, pero una especie de lucecita se quedó como testigo de algo, no sabía bien de qué, pero algo se instaló en su memoria. Mientras besaba y era besado, acariciaba y era acariciado, amaba y era amado, se miraban, se deleitaban el uno del otro, se daban y se recibían, la visión de sus cuerpos temblorosos, la expresión de sus rostros era especial, ninguno era consciente de ello pero el otro si, cada uno se excitaba por las insinuaciones silenciosas de las facciones del otro, eran ¡tan especiales!; abandono, generosidad, egoísmo, placer, sensualidad, entrega, aceptación. Entró en ella buscando el feliz final, la explosión previa a la paz y al sosiego, sintió como si millones de lenguas ardientes acariciaban su masculinidad henchida de placer, los gemidos de ella junto con su respiración agitada mientras que su cabeza iba de un lado a otro le anunciaban el clímax, entraron en esa espiral contagiosa en la que el placer de uno provocaba al del otro. El ya no podía aguantar más y cuando quiso salir de ella para inundar todo su cuerpo, ella lo retuvo gritándole sensualmente “no te salgas amor, lléname de ti, échamelo dentro, quémame las entrañas, quiero sentirte totalmente” y esa lucecita incomprendida se iluminó, salió de ella y las gotas blancas la hicieron caricias dibujando su contorno en la sábana donde reposaba su pasión, un dibujo hecho de puntos suspensivos. En la tranquilidad resultante de esa guerra invasora, ella le preguntó; ¿por qué no has querido llenarme de ti, amor mío?
Desde ese día ya no le salían esos “te quiero” aquellos “te amo” los sinceros “te necesito” Se convirtió, el tantas veces gritado “te deseo” en un “te deseo porque te quiero, no al revés” le era imposible verbalizar sus pensamientos. En su mirada estaban escritos mil “te quiero”, en sus caricias incontables “te amo” en cada beso un “te necesito” rasgado y cada vez que sentía su cuerpo en el suyo, cuando llegaba a su final con su principio, cuatro metas conseguía, cuatro sílabas mudas ganadas, a pulso, con cada uno de sus suspiros “te-de-se-o” Era una lucha interna entablada en su universo de valores una guerra entre su cerebro y su corazón, entre su raciocinio y su sentimiento, una beligerancia abierta y frontal entre lo que debe y lo que quiere ¿debo hacer lo normal o es normal que haga lo que debo? Es que me gusta mirarla ¿no será mi corazón quien quiere ver? Pero es que me siento atraído cuando mis ojos se fijan en el nacimiento de mis montañas preferidas, mi imaginación vuela junto con mis recuerdos cuando se sienta provocadoramente frente a mí y mis dedos nerviosamente se agitan disimuladamente para volver a sentir la suave piel de su ser ¿no será mi deseo quien quiere tocar? ¡Quiero llenarla de mí! Y cerrando sus ojos grita silenciosamente a su Pepito Grillo ¡Cierra los tuyos!
Un día, cuando estaba guerreando consigo mismo, una frase le liberó de su autismo liberador; Como desearía tener un hijo tuyo, escuchó. Abrió los ojos y se encontró con una sonrisa feliz, soñadora ¿te imaginas? Un pequeñín como tú, con tus ojos, tu sonrisa, me haría compañía cuando no estés conmigo. La cara de asombro de él era tan palpable, entre incredulidad, miedo e incluso humor, como un resorte imposible de haber sido planeado contestó; ¿y si es una pequeñina? Una carcajada salió de ambas gargantas que dio como resultado un beso profundo, pero una especie de lucecita se quedó como testigo de algo, no sabía bien de qué, pero algo se instaló en su memoria. Mientras besaba y era besado, acariciaba y era acariciado, amaba y era amado, se miraban, se deleitaban el uno del otro, se daban y se recibían, la visión de sus cuerpos temblorosos, la expresión de sus rostros era especial, ninguno era consciente de ello pero el otro si, cada uno se excitaba por las insinuaciones silenciosas de las facciones del otro, eran ¡tan especiales!; abandono, generosidad, egoísmo, placer, sensualidad, entrega, aceptación. Entró en ella buscando el feliz final, la explosión previa a la paz y al sosiego, sintió como si millones de lenguas ardientes acariciaban su masculinidad henchida de placer, los gemidos de ella junto con su respiración agitada mientras que su cabeza iba de un lado a otro le anunciaban el clímax, entraron en esa espiral contagiosa en la que el placer de uno provocaba al del otro. El ya no podía aguantar más y cuando quiso salir de ella para inundar todo su cuerpo, ella lo retuvo gritándole sensualmente “no te salgas amor, lléname de ti, échamelo dentro, quémame las entrañas, quiero sentirte totalmente” y esa lucecita incomprendida se iluminó, salió de ella y las gotas blancas la hicieron caricias dibujando su contorno en la sábana donde reposaba su pasión, un dibujo hecho de puntos suspensivos. En la tranquilidad resultante de esa guerra invasora, ella le preguntó; ¿por qué no has querido llenarme de ti, amor mío?
(continuará)
miércoles, 14 de enero de 2009

Aquella mañana, desperté deseando que mi sueño fuera realidad, ese sueño llevaba llenando mis noches desde hacia varios meses... ahora podría ser el momento, mi organismo se prestaba a ello.
Me levanté de la cama con el alma llena de deseo, en una hora intentaría hacer de mi sueño una realidad, me preparé (debo reconocer que no demasiado bien>) y esperé con ansia el momento, los minutos eran verdaderos laberintos de sensaciones y dudas...mejor dicho...eran "miedo", miedo al miedo que el había exhibido durante tanto tiempo, miedo a mirar sus ojos y ver su pánico reflejado en ellos... pero mis ansias me empujaban al mas perfecto desatino, al mayor de los riesgos... quise practicar el mas arriesgado de los deportes(rafting, puenting, esquí stremo) todo = a amor sin limites... (para mi en este caso, el sexo es amor) o sea que me despojé de todos mis temores para despojarle de los suyos y.
Dejé la puerta abierta, como siempre cuando le espero (el, me engañó en una llamada y llegó antes de lo que me anunció) mi alegría se acrecentó comprendiendo que lo tendría media hora mas de lo que había pensado, y cuando atravesó la puerta... mis brazos eran tentáculos de pulpos hambrientos sobre su cuello... mis labios eran puras ventosas aplicadas a sus labios ávidos de mis besos, sus brazos eran tal como los míos... y nos enredamos en besos y abrazos tiernos pero llenos de deseo enamorado...
Un café rociado de caricias y abrazos complicados con mis manos ocupadas... besos, roces y bocados... deseo derramado en la cocina, en mis pechos sus dos manos...y bajando... poco a poco... incendiando mis costados, acariciando despacio, acalorándome, haciéndome sentir como un sediento naufrago, sus manos llegaron fuertes a mi pubis, acariciaron el vello que dejé crecer para el... le empujé hacia atrás para intentar controlar la cafetera (no quería que sucediera como hacia unos días... jajaja... olvidé poner el café).
El café estaba sobre la mesa... esperando que el lo degustara, pero su boca seguía prestándose a los juegos de mi boca...mientras, se enfriaría... algo que no parecía fuera a suceder con nuestros cuerpos. Yo, me sentía como el Etna en plena erupción y a el lo sentía como el Vesubio en su explosión eterna... no fue algo extenso, pero si fue maravilloso, no se si fue un segundo, un minuto, una hora o una milenio...solo se que no necesité mas tiempo, sentí tanto... lo sentí tanto... que el tiempo no era real, era la eternidad completa, era el deseo concentrado, era la eternidad en el cielo.(si es que existe y es bueno)nunca, nunca sentí nada parecido, porque ahora se que soy parte de su sangre y el parte de la mía.
Y sobre todo se que no fue un sueño... se que es una realidad, la mejor realidad que hubiera podido soñar nunca... y se que no será la única vez que viviré este acto maravilloso porque he comprendido que tengo entre mis manos mi mejor sueño y que puedo seguir viviéndolo hasta morir(aún no, por favor)quiero seguir viviendo para seguir amándolo y seguir sintiendo el amor, porque el es el amor, el es MI AMOR.
Me levanté de la cama con el alma llena de deseo, en una hora intentaría hacer de mi sueño una realidad, me preparé (debo reconocer que no demasiado bien>) y esperé con ansia el momento, los minutos eran verdaderos laberintos de sensaciones y dudas...mejor dicho...eran "miedo", miedo al miedo que el había exhibido durante tanto tiempo, miedo a mirar sus ojos y ver su pánico reflejado en ellos... pero mis ansias me empujaban al mas perfecto desatino, al mayor de los riesgos... quise practicar el mas arriesgado de los deportes(rafting, puenting, esquí stremo) todo = a amor sin limites... (para mi en este caso, el sexo es amor) o sea que me despojé de todos mis temores para despojarle de los suyos y.
Dejé la puerta abierta, como siempre cuando le espero (el, me engañó en una llamada y llegó antes de lo que me anunció) mi alegría se acrecentó comprendiendo que lo tendría media hora mas de lo que había pensado, y cuando atravesó la puerta... mis brazos eran tentáculos de pulpos hambrientos sobre su cuello... mis labios eran puras ventosas aplicadas a sus labios ávidos de mis besos, sus brazos eran tal como los míos... y nos enredamos en besos y abrazos tiernos pero llenos de deseo enamorado...
Un café rociado de caricias y abrazos complicados con mis manos ocupadas... besos, roces y bocados... deseo derramado en la cocina, en mis pechos sus dos manos...y bajando... poco a poco... incendiando mis costados, acariciando despacio, acalorándome, haciéndome sentir como un sediento naufrago, sus manos llegaron fuertes a mi pubis, acariciaron el vello que dejé crecer para el... le empujé hacia atrás para intentar controlar la cafetera (no quería que sucediera como hacia unos días... jajaja... olvidé poner el café).
El café estaba sobre la mesa... esperando que el lo degustara, pero su boca seguía prestándose a los juegos de mi boca...mientras, se enfriaría... algo que no parecía fuera a suceder con nuestros cuerpos. Yo, me sentía como el Etna en plena erupción y a el lo sentía como el Vesubio en su explosión eterna... no fue algo extenso, pero si fue maravilloso, no se si fue un segundo, un minuto, una hora o una milenio...solo se que no necesité mas tiempo, sentí tanto... lo sentí tanto... que el tiempo no era real, era la eternidad completa, era el deseo concentrado, era la eternidad en el cielo.(si es que existe y es bueno)nunca, nunca sentí nada parecido, porque ahora se que soy parte de su sangre y el parte de la mía.
Y sobre todo se que no fue un sueño... se que es una realidad, la mejor realidad que hubiera podido soñar nunca... y se que no será la única vez que viviré este acto maravilloso porque he comprendido que tengo entre mis manos mi mejor sueño y que puedo seguir viviéndolo hasta morir(aún no, por favor)quiero seguir viviendo para seguir amándolo y seguir sintiendo el amor, porque el es el amor, el es MI AMOR.
domingo, 7 de diciembre de 2008
UNA NOCHE CALENTITA

Al sentarme a tu lado entendí por tu mirada que estabas preparado para la provocación, que solo contemplarme frente a ti hacía que tus instinto masculino te incitara a la fantasía de ver desnudarme lentamente, mirándote fijamente a los ojos... desabroche un botón de mi camisa y dejé entrever mi sujetador de raso negro... descubrí mi hombro haciendo que a la vez asomará mi pezón erecto... yo necesitaba provocarte... estaba excitada pensando como tus hormonas podrían reaccionar ante mi striptease de aficionada, cogí un cigarrillo y lo bese.. sabía que el ver el contacto del cigarrillo con mis labios te enervaría... luego seguí con el juego de acariciarme ese pezón descubierto con mis dedos y mojarlos con mi lengua para luego volver a pellizcarlo suavemente, dejé caer la mitad de mi camisa y abrí mi vaquero...lentamente liberé mi pierna y mi mano se adentró bajo mi braguita....estaba húmeda y yo sabía que tu lo intuías... te miré, saque mi lengua y mojé mis labios con ella mientras mi mano se movía haciéndote ver como me acariciaba, vi como tus ojos me pedían libertad, tenias una erección suprema... hubieras corrido hacia mi y me hubieras volteado sobre el respaldo de la silla para tomarme brutalmente... entonces quité la mano de mi sexo y encendí el cigarrillo, lentamente fui bajando la vela hasta la mesa haciendo que su luz iluminará mi cuerpo, despacio, enseñando, exhibiendo la piel que deseabas tocar, besar, morder... cuando posé la vela en la mesa, te miré a los ojos y abrí mis piernas completamente para que descubrieras entre ellas el calor desprendido de mi sexo... con mi dedo te hice un gesto para atraerte hacia mi... te arrodillaste y mi dedo se puso en tus labios como un imán acercándolo a mi gruta húmeda y cálida........Sentía como tu aliento llenaba el aire... y te agarré la cabeza para sentir tus labios pegados, confundidos con los labios internos de mi sexo ya abultado por el deseo, mi clítoris latía incontrolado pidiendo que tu lengua lo frotara y tus dientes los mordieran... de pronto te levantaste y me cogiste las manos... tu mirada decía.- espera... promete no tocarte mientras vuelvo... saliste de la sala, y cerré los ojos para sentir mucho más esa sensación de cosquilleo en mi coñito, ya no húmedo sino mojado, chorreante, babosito, cuando los abrí te vi aparecer con algo en la mano, algo grande y verde... me hizo sentir un latido en el interior de mi vagina el ver en tu mano aquel calabacín grande, duro, terso... mientras le colocabas un condón mis piernas se abrieron como automáticas, invitándote a acariciar mi sexo con aquella pieza tan perfecta que me presentabas entre tus manos... lo restregaste por toda mi rajita chorreante, cogiste mi mano y la llevaste hasta el, me hiciste agarrarlo y entre tu mano y la mía lo fuimos metiendo poco a poco en mi coño que estaba hinchadísimo y ardiente... después mientras me mordías los pezones me instabas a moverlo dentro de mi, sacándolo y metiéndolo al principio despacio, casi con lentitud agobiadora, luego con cada bocado a mis pezones me decías... acelera, aceleraaaa.....acelera, mis ojos se entrecerraban de placer sintiendo aquel calabacín que estaba tomando la temperatura de mi cuerpo, mi cuerpo tenia espasmos de placer incontrolados y tu me mirabas, me contemplabas mientras me masturbaba con frenesí, tu mano tocaba tu polla erecta completamente, creo que te debían de doler los testículos, los veía tensos, duros pegados a tu mano cuando subías y bajabas la piel de tu pene dejando al descubierto tu glande amoratado de deseo... Me acariciabas como si estuvieras moldeando mi cuerpo convertido en barro para ti, y mis espasmos cada vez eran mas y mas fuertes coincidiendo con los movimientos de tus manos sobre mi piel... sentía la piel de tus dedos penetrando en todos mis poros...ummmmn, de pronto un escalofrío recorrió toda mi espalda y me retorcí sobre tu cuerpo, abrazándote, gritándote de placer, mordiendo cualquier parte de piel que me quedará a la altura de la boca, te gritaba al oído......mi amorrrr, me estoy muriendo de placer, siiiiiii,,,,, sigue, siiiiiii, haz que me vacíe en un grandioso orgasmo... y lo conseguiste, mi placer fue tanto que mis labios se quedaron secos y no podía apenas jadear... me besaste, me diste a beber un sorbo de agua y me recostaste sobre la cama boca abajo... tus labios recorrieron toda mi espalda y a horcajadas te sentaste sobre mi culito mientras masajeabas mi piel, te sentía tranquilo a pesar de tu grandiosa excitación, sentía que querías tomarme delicadamente, utilizando tu corazón y mis piernas fueron abriéndose a ti, para dejar que me llenaras, con tu erecto pene, de amor... tus entradas y salidas eran suaves, lentas, armoniosas, con cadencia, sentía cada milímetro de tu pene entrando y saliendo de mi vagina, luego aceleraste el ritmo y yo elevaba mis nalgas para sentirte en el fondo de mi, sentir como tu glande tocaba el final de mi sexo... tus manos jugaban torpemente con mi pelo, mis orejas, mi cuello... de pronto un gemido tuyo me hizo saber que ibas a estallar y presioné con mis paredes tu falo duro, sentí tus espasmos dentro de mi como explosiones nucleares y mi cuerpo sintió de nuevo un latigazo de placer, tu gritabas en mi oído.....gemías, tus pupilas estaban en blanco mientras sentía como me desbordabas, notaba como tu liquido caliente salía de mi coñito cayendo suavemente hacia las sabanas revueltas.
Luego te acurrucaste a mi lado con tu pene aun dentro de mi, sentía como iba decreciendo y dando paso a una gran paz entre nuestros cuerpos, nos besábamos suavemente, acariciándonos ya sin pasión solo con ternura... cerramos los ojos y nuestra piel se relajó dejando sentir cada milímetro totalmente exhaustos pero llenos de luz.
Luego te acurrucaste a mi lado con tu pene aun dentro de mi, sentía como iba decreciendo y dando paso a una gran paz entre nuestros cuerpos, nos besábamos suavemente, acariciándonos ya sin pasión solo con ternura... cerramos los ojos y nuestra piel se relajó dejando sentir cada milímetro totalmente exhaustos pero llenos de luz.
miércoles, 3 de diciembre de 2008
HOY

Hoy...
rocé tu cuerpo...
llama incandescente,
sentí el ansia de tu piel,
tu aliento ardiente,
intuí caricias en mis pechos
como pétalos de rosas,
hinchados los deseos
abrigados entre copas.
Miradas como regalos
de promesas en las sombras,
Oscuros gritos anclados
en los huecos que no nombras.
Imaginé tus caricias
como del mar soñó las olas,
e intuí los secretos
de tus sabanas, tu alcoba.
Me besaste como besan
los rocíos a la aurora,
y me amaste como aman
los amantes en las sombras.
y tú... me hiciste sentir
todo el placer, y yo... ahora...
me muero por convertir
tu vida, tu fe... tus horas,
en almohaditas secretas
dulces, llenas de blondas,
donde apoyar tu cabeza
y olvidarte en mí... de todas.
rocé tu cuerpo...
llama incandescente,
sentí el ansia de tu piel,
tu aliento ardiente,
intuí caricias en mis pechos
como pétalos de rosas,
hinchados los deseos
abrigados entre copas.
Miradas como regalos
de promesas en las sombras,
Oscuros gritos anclados
en los huecos que no nombras.
Imaginé tus caricias
como del mar soñó las olas,
e intuí los secretos
de tus sabanas, tu alcoba.
Me besaste como besan
los rocíos a la aurora,
y me amaste como aman
los amantes en las sombras.
y tú... me hiciste sentir
todo el placer, y yo... ahora...
me muero por convertir
tu vida, tu fe... tus horas,
en almohaditas secretas
dulces, llenas de blondas,
donde apoyar tu cabeza
y olvidarte en mí... de todas.
viernes, 14 de noviembre de 2008
HOLA, SOY SILVIA (continuación a la historia de ALMISA)

Hola, soy Silvia (la cabrona)...jejejeje no se si este capullo os habrá convencido, pero ahora me toca a mí contar la historia...
Albert, es un pibe que está para mojar, no lo niego, pero que tiene una mente completamente fantástica, y se monta unas historias de escándalo, pues bien, a lo que voy…
Éramos novios... si, es cierto, y el era el que intentaba sacarme de mis casillas, bueno, hasta cierto punto... aquel día del que habla... habíamos salido a pasear y yo sabía que le jodia la ropa que me había puesto... unos piratas, nada sexis, os lo juro, porque no he visto aún a una piba en piratas que levante demasiado la libido, pero si es cierto que mi blusa rosa era espectacular, transparente y con un escote de vértigo, según íbamos paseando creo que mas de dos tuvieron que levar anclas y meterse donde pudieron para limpiarse el baberío que se les escapaba, Alber se dedicaba a mirar a todos lados para no perderse ninguna de las miradas que me dirigían... y a cada minuto su cabreo subía, se le notaba a simple vista. Cuando comprendí que su cabreo era ya insuperable, le dije... con voz muy tranquila pero con una pizquita de picardía...-Alber cari... cuando lleguemos a casa te vas a enterar....jejeje...mis ojos le decían muchas cosas, pero por lo que se ve, el estaba totalmente perdido en un mar de cuernos imaginarios...
Cuando llegamos a casa... lentamente abrí la puerta mientras mi mano le acariciaba el paquetito con picardía... pasamos y de una patada cerré la puerta quedándome frente a el, le puse las manos alrededor del cuello y mis labios se le acercaron vertiginosos a su boca carnosa y sensual, sabía que estaba cabreado... y tenía que hacerlo sentir... mi rodilla subió despacio pero con fuerza hasta su entrepierna y presioné, presioné despacio y con fuerza mirándole a los ojos, comencé a desabrocharle la camisa, botón a botón hasta llegar a tres, después tiré con ambas manos hasta desabotonársela toda, mientras lamia su boca con toda la lujuria del mundo...una vez que le quité la camisa, lo empujé de los hombros hasta arrodillarlo en el suelo y poco a poco baje mi cremallera, sin dejar de comerme la lengua, su boca era todo un manantial, y sus ojos estaban casi desorbitados, me quité los pantalones y arrugué el tanga hacía un lado, me coloqué sobre su cara para que comiera mi fruta cálida y perfecta, y como si estuviera hambriento comió hasta llenarse la boca de mis flujos vaginales, justo cuando explotaba en un orgasmo, mis ansiosas manos se dirigieron a su polla, la cogí con hambre y la llevé a mi boca, comencé a libarla suave y lentamente, el jadeaba mientras me pedía velocidad, pero le di largas, manteniendo mi lengua juguetona sobre su glande, dándole lametones leves y presionando sus bordes, sus ojos se ponían en blanco y yo, paraba para retener su éxtasis, mis manos acariciaban sus testículos y los presionaban cuando sentía que se derramaría, quería que su orgasmo fuera eterno, luego mi boca abarcó toda la amplitud de su miembro y comencé a succionárselo como si de un biberón calentito se tratara, y le chupé y le chupé hasta que sentí que si no lo dejaba eyacular moriría de dolor, sus testículos parecían cantos rodados de playa... seguro que le dolían como demonios... y mi corazón me pidió que me apiadara de el y lo dejará derretirse entre mis labios...
Entonces de un solo empujón me tragué todo su miembro haciéndome dar una arcada descomunal que le provocó la más tremenda eyaculación que nunca había visto... claro que llegué a tragarme parte de su semen.... joder, no me dio tiempo a respirar... el muy jodido... pero... si cuento la historia como pasó, no es por alardear, es simplemente porque en su versión hay algo que no me gusta nada de nada... y es que cuando dice que me tragué su semen como una puta, tengo la sensación de que lo cuenta como si realmente solo las prostitutas (mujeres que cobran por amar, o por hacer gozar del sexo a los demás) tuvieran el derecho de hacer tal cosa, y porque creo que el amar no tiene limites, bueno, hacer el amor, follar, o como se quiera llamar... y que cualquier mujer que ama a un hombre, o cualquier persona que ame a otra no debe dejar ninguna de sus partes, ya sea física o psíquica fuera del acto de amar... por eso, siempre diré que cuando hay amor... se folla hasta el alma...
Y yo, Alberto mío... seguro que te follé hasta el alma...
POSDATA: Mamá no llegó, jajaja, pero se ve que es algo que a Alber le causaría morbo… el próximo día será…
Albert, es un pibe que está para mojar, no lo niego, pero que tiene una mente completamente fantástica, y se monta unas historias de escándalo, pues bien, a lo que voy…
Éramos novios... si, es cierto, y el era el que intentaba sacarme de mis casillas, bueno, hasta cierto punto... aquel día del que habla... habíamos salido a pasear y yo sabía que le jodia la ropa que me había puesto... unos piratas, nada sexis, os lo juro, porque no he visto aún a una piba en piratas que levante demasiado la libido, pero si es cierto que mi blusa rosa era espectacular, transparente y con un escote de vértigo, según íbamos paseando creo que mas de dos tuvieron que levar anclas y meterse donde pudieron para limpiarse el baberío que se les escapaba, Alber se dedicaba a mirar a todos lados para no perderse ninguna de las miradas que me dirigían... y a cada minuto su cabreo subía, se le notaba a simple vista. Cuando comprendí que su cabreo era ya insuperable, le dije... con voz muy tranquila pero con una pizquita de picardía...-Alber cari... cuando lleguemos a casa te vas a enterar....jejeje...mis ojos le decían muchas cosas, pero por lo que se ve, el estaba totalmente perdido en un mar de cuernos imaginarios...
Cuando llegamos a casa... lentamente abrí la puerta mientras mi mano le acariciaba el paquetito con picardía... pasamos y de una patada cerré la puerta quedándome frente a el, le puse las manos alrededor del cuello y mis labios se le acercaron vertiginosos a su boca carnosa y sensual, sabía que estaba cabreado... y tenía que hacerlo sentir... mi rodilla subió despacio pero con fuerza hasta su entrepierna y presioné, presioné despacio y con fuerza mirándole a los ojos, comencé a desabrocharle la camisa, botón a botón hasta llegar a tres, después tiré con ambas manos hasta desabotonársela toda, mientras lamia su boca con toda la lujuria del mundo...una vez que le quité la camisa, lo empujé de los hombros hasta arrodillarlo en el suelo y poco a poco baje mi cremallera, sin dejar de comerme la lengua, su boca era todo un manantial, y sus ojos estaban casi desorbitados, me quité los pantalones y arrugué el tanga hacía un lado, me coloqué sobre su cara para que comiera mi fruta cálida y perfecta, y como si estuviera hambriento comió hasta llenarse la boca de mis flujos vaginales, justo cuando explotaba en un orgasmo, mis ansiosas manos se dirigieron a su polla, la cogí con hambre y la llevé a mi boca, comencé a libarla suave y lentamente, el jadeaba mientras me pedía velocidad, pero le di largas, manteniendo mi lengua juguetona sobre su glande, dándole lametones leves y presionando sus bordes, sus ojos se ponían en blanco y yo, paraba para retener su éxtasis, mis manos acariciaban sus testículos y los presionaban cuando sentía que se derramaría, quería que su orgasmo fuera eterno, luego mi boca abarcó toda la amplitud de su miembro y comencé a succionárselo como si de un biberón calentito se tratara, y le chupé y le chupé hasta que sentí que si no lo dejaba eyacular moriría de dolor, sus testículos parecían cantos rodados de playa... seguro que le dolían como demonios... y mi corazón me pidió que me apiadara de el y lo dejará derretirse entre mis labios...
Entonces de un solo empujón me tragué todo su miembro haciéndome dar una arcada descomunal que le provocó la más tremenda eyaculación que nunca había visto... claro que llegué a tragarme parte de su semen.... joder, no me dio tiempo a respirar... el muy jodido... pero... si cuento la historia como pasó, no es por alardear, es simplemente porque en su versión hay algo que no me gusta nada de nada... y es que cuando dice que me tragué su semen como una puta, tengo la sensación de que lo cuenta como si realmente solo las prostitutas (mujeres que cobran por amar, o por hacer gozar del sexo a los demás) tuvieran el derecho de hacer tal cosa, y porque creo que el amar no tiene limites, bueno, hacer el amor, follar, o como se quiera llamar... y que cualquier mujer que ama a un hombre, o cualquier persona que ame a otra no debe dejar ninguna de sus partes, ya sea física o psíquica fuera del acto de amar... por eso, siempre diré que cuando hay amor... se folla hasta el alma...
Y yo, Alberto mío... seguro que te follé hasta el alma...
POSDATA: Mamá no llegó, jajaja, pero se ve que es algo que a Alber le causaría morbo… el próximo día será…
SILVIA (este RELATO es de ALMISA)

Esto sucedió hace tiempo, entonces tenía como novia a Silvia, era una chica guapa, rubia con el pelo largo, con un buen físico, grandes senos, un culo redondo, alta y de peso medio. Ella era muy celosa, compulsivamente, solía jugar con Silvia por este motivo, la fastidiaba a propósito, cualquier mirada o gesto a otra chica servía para que ella se convirtiera en una fiera.Un día, como sabía que a ella le encantaba dominarme, decidí sacarla de sus casillas para ver por donde salía, íbamos paseando por la calle, Silvia llevaba unos pantalones tipo pirata blancos con unas sandalias marrones y una blusa de seda rosa, estaba tremenda, irresistible, la verdad es que me excitaba solo con mirarla, pero yo para fastidiarla en vez de mirarla a ella, observaba a todas las chicas que pasaban cerca nuestra, tras hacer esto unas cuantas de veces Silvia estaba muy cabreada, me miraba con cara de enfado, como de quererme matar, continué igual hasta que ella me dijo que cuando llegáramos a su casa me iba a dar una lección que nunca olvidaría, tras decir esto dejé de mirar a las chicas y me quedé todo el camino pensando en lo que me había dicho mi novia anteriormente.Cuando llegamos a su casa, abrió la puerta, entró, se puso frente a mí y de repente y sin esperarlo me soltó una patada en los testículos, fue increíble el dolor, caí inmediatamente al suelo, retorciéndome de dolor, Silvia no me dejó, me cogió de los pies y empezó a arrastrarme por el suelo, paró en la habitación, me levantó una pierna y seguidamente me dio un pisotón con sus sandalias en los testículos, le dije que parase, que era una puta, intenté levantarme para intentar defenderme, pero la pierna que ella me tenía levantada me lo impedía, y antes de que pudiera hacer algo más me lanzó otra patada a los testículos, sentía un dolor inmenso, Silvia estaba riéndose, insultándome, humillándome. Para terminar me pisó la cara con sus pies descalzos, y una vez que lo hizo me dijo que cada vez que me pasara con ella iba a sufrir, pero mucho más que esta vez, decía que esto era solo un aperitivo de lo que me podía hacer, yo me retorcía de dolor, acariciándome mis doloridos testículos con mis manos, intentando que el malestar pasase lo antes posible.Estábamos excitadísimos, y sin demora Silvia agarró mi pene y empezó a chupármelo, pasaba su lengua por mi glande, una y otra vez, después por el tronco de la polla, era delicioso, mi miembro estaba muy erecto, a ella le encantaba mamarme mi pene, al momento mi polla desapareció en su boca, se la metió entera, adoraba notar mi miembro entero en su cavidad, lo repetía una y otra vez, le gustaba que mi polla llegase hasta su garganta, le daban arcadas, pero eso a Silvia le excitaba. Después se puso a chuparla a toda velocidad, me la mamó durante un buen rato, hasta que de mi verga empezó a manar abundante semen hacia su boca, todo se quedó dentro, no quería que nada se perdiese, cuando terminé, me chupó un poco más mi polla y después se la sacó, seguidamente abrió la boca, enseñándome entre risas que no tenía nada de mi leche en su boca, que se la había tragado toda como una buena puta.Minutos después de acabar ella de mamármela, escuchamos abrir la puerta de su casa, era la madre que venía de hacer las compras, nos arreglamos y salimos, le dijimos que estábamos viendo la televisión, la madre nos miró con cara de no creérselo, pero no dijo nada e inmediatamente le ayudamos a colocar las cosas compradas.
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