miércoles, 23 de octubre de 2013


Así sentí cómo cada silaba de este libro hacía brotar, una detrás de otra, todas las gotas de la sangre de mi corazón. Así noté como mi rojo sobre tu azul, o tu azul sobre mi rojo, era la vitalidad de dos almas que nunca imaginaban podrían vivir sin el aire del universo contrario, sin el aliento imperfecto de esta locura, de nuestra locura.
Nunca imaginé sentir el blanco tan lívido y gélido, tan vacuo, tan desierto como hoy, pero aún así... tú fuiste mi blanco y yo el tuyo para escenificar el sinpecado de nuestro pecado ¡divino pecado! donde no quiero que exista el negro... no quiero... sólo deseo amarte como siempre, sin fronteras, sin límites, sin tabúes... como antes, como nunca, como yo y como tu

No hay comentarios: