
Abrí mis brazos, esperandote, mi piel ya había comenzado a
exhalar perfume de mujer, mi líbido estaba crecíendo ante tu
mirada insinuante, casi obscena... tus manos se acercaban
como a cámara lenta, tan despacio que mi cuerpo parecía
comenzar a gemir de deseo, mi sexo se hacía notar entre mis
piernas como si fuera a estallar, su humedad era tan fuerte
que sentí como mis muslos comenzaban a enfriarse por el
contacto con el liquido que por ellos resbalaba... y tu, tu...
con mirada lasciva y sintiendote el mejor diablo del mundo,
tocabas, noooooooo, rozabas casi imperceptible, mis
pezones, bajo la blusa, estaban como dos canicas de cristal,
dolian de tan duros, te miré fijamente a los ojos rogandote...
quería que me hicieras tuya brutalmente, y de nuevo, me
sonreiste con una mirada entre infantil y perversa... eso me
exaltaba aún más, pero tenía que controlar, tenía que ser
fría ante tu mirada.
En ese momento decidí ser la mujer más perversa que nunca
hubieras conocido, me senté frente a ti y te miré fijamente
hablandote de cosas vanas, cosas que harían que te enfriaras
en dos segundos, mirándote a los ojos vi que así era, que
te habías relajado, entonces... comencé a abrir mis piernas,
despacio, como automaticas, mirándote al hablarte con total
frialdad, tu... estabas casi paralizado, te habías quedado frío
... serio, hablabamos de trabajo, pero comencé a cambiar el
tono de mi voz mientras mis piernas seguian abriendose en
movimientos casi imperceptibles, mis ojos se fijaron a los
tuyos, buscandote... entonces comencé a ver tu deseo
reflajado en ellos... continué abriendo mis piernas hasta
dejarte al descubierto mi sexo excitado, tu... lo miraste
como sin darte cuenta, y luego te quedaste fijo en mi mirada,
como si no lo hubieras visto, como si no aceptaras mi reto,
más tu mirada se hábía convertido en un rayo de deseo
contenido, tu boca, al hablarme, temblaba, tus manos eran
como palomas enjauladas intentando salir para posarse en
el paraiso que te ofrecía... y, de pronto, con toda mi
sensualidad puesta en la voz, te dije...
.-Ahora si... ahora quiero, necesito que me ames...
sin darte tregua me levanté y abrí la cremallera de tu
pantalon, lo bajé de tus caderas y me senté sobre tu
miembro a horcajadas, haciendolo entrar en mi gruta con
tanta suavidad como deseo, tus ojos eran todo un poema,
tu boca intentaba morder mis pezones, más, estabas tan
excitado que no acertabas con el deseo, tube que llevarte
la cara hasta mi pecho y empujar uno de ellos dentro de tu
boca, lo lamiste, lo chupaste... lo mordisqueaste......eras
un bebé grande mamando brutalmente por el hambre, tu
hambre de sexo, de mi sexo... te cabalgué subiendo y
bajando despacio, y tus manos empujaban mi cintura hasta
tu cuerpo, luego aceleraba y giraba sobre ti, tu gemias,
tan bajito, que aún me excitaba más... así que aceleré los
movimientos y te pedí al oido....-Ahora se tu, amamé como
desees y me levanté quedandome frente a ti, frente a tu
caliente sexo erecto, tus brazos se quedaron extendidos
como pidiendome, como rogandome... "no me dejes así",
mi mirada te ofreció todo mi cuerpo, te levantaste y me
empujaste sobre la mesa, abriste mis piernas con un gesto
de extremo deseo... y ... te hundiste en mi.
No hay comentarios:
Publicar un comentario